El Santísimo Cristo de la Sangre
Estamos ante una de las imágenes más emblemáticas y de mayor devoción de la escultura pasionaria murciana; tallada con un exhaustivo estudio anatómico en madera de ciprés, provista de ojos de cristal y cabello natural, con unas dimensiones que oscilan los 1’40 x 140 x 0’56 metros. En el año 1693, el escultor Nicolás de Bussy creó esta singular representación de un Cristo crucificado de las manos, mientras los pies desclavados pisaban las uvas en un lagar, al tiempo que derramaba la sangre redentora de su costado recogida en un cáliz por un ángel-niño sentado sobre una columna jónica, mientras otros cuatro angelitos en actitud caminante sostenían sus cálices, distribuidos en las cuatro esquinas del trono en clara referencia a las cuatro llagas restantes, donde recibían los surtidores de roja sangre procedentes de las manos del Redentor.
Es una representación del Lagar Místico, una alegoría enormemente teatral en la que la Sangre del Señor se vierte sobre la uva pisada, también por Él, y que conjuntamente se derrama para redimir a la humanidad. Todo el conjunto conforma una fuente de redención. Durante la Edad Media el misterio del Lagar Místico no es prácticamente desarrollado. Con el posterior cambio de mentalidad en la sociedad, se tiende a buscar un Cristo más humano, con un sufrimiento más perceptible. Es ahí cuando aparece la iconografía de la Prensa Mística; Cristo, en un lagar, es prensado por una viga accionada por Dios y el Espíritu Santo. La Sangre de Cristo junto con el jugo de uva es recogida por personalidades importantes de la Iglesia o por ángeles, que la distribuyen a los fieles. Así, se quería hacer ver que Jesús derramaba su Sangre por la salvación de los hombres.
Sin embargo, el paso contemplativo del Cristo de la Sangre no se conserva en la actualidad cómo el escultor lo concibiera en su origen, ya que debido sobretodo a los terribles incidentes causados por la Guerra Civil Española, el Cristo quedó seriamente dañado, y cuatro de los angelitos que le acompañaban se diseminaron por distintos lugares, perdiendo parte de su originalidad y comprensión en su iconografía.
Himno al Cristo de la Preciosísima Sangre, compuesto en Murcia, en abril de 1933, con música del P. Samuel Prats, O.F., y letra de Francisco Trigueros Cano, presbítero. Fuente: Archivo General de la Región de Murcia.
HISTORIA
A finales del siglo XVII, la Archicofradía de la Sangre se encontraba establecida en la Iglesia del Carmen, dirigida por los carmelitas descalzos, con quienes mantenían por entonces diversas desavenencias, sobre todo relacionadas con la imagen titular y su advocación; por lo que la institución se vio avocada a encargar una nueva imagen más acorde con la denominación de la Sangre de Cristo.
La primera referencia escrita sobre esta imagen del Cristo de la Sangre aparecía en las Constituciones de 1689, copiadas por el notario Ginés Martínez con el fin de adjuntarlas al proceso judicial entablado entre los carmelitas y la cofradía en 1702, y cuya documentación aporta el día 6 de agosto de 1705; donde se especificaba que el Cristo de las Penas era de los Carmelitas y no el titular de la Cofradía, sino que lo sería el Cristo de la el Sangre que se le había encargado a Nicolás de Bussy, citándose incluso precio acordado. En el segundo apartado de dichas Constituciones, estos términos se relataban así:1
la echura que tiene determinado hazer que luego que este acavada dicha echura se hara de sacar en las prozesiones y no la referida de el Santo Christo de penas para lo qual an de poner los cofrades que de presente son y adelante fueren especial cuidado y que con toda brevedad se acave dicha echura Respecto de estar concertada con don Nicolas de Busi escultor de su majestad en doscientos y cinquenta Reales de a ocho de a quinze Reales en conformidad del dibuxo y modelo que para dicho efecto tiene echo […]
Curiosamente, también se apuntaba en el tercer párrafo, donde y cuando debía desfilar el Titular:2
habra de azer prozesion todos los años por el dia miércoles en la tarde de la Semana Santa y en ella aian de sacar luego Insignias o pasos el primero de la Santísima Sangre de Christo, el Segundo de la negación de San Pedro, terzero de nuestra Señora de la Soledad […]
Por otro lado, en los documentos del Archivo de la Archicofradía se constataba la ejecución de la obra al aparecer con fecha el 18 de septiembre de 1693, durante el proceso ejecutivo a petición de Francisco Mas (ex mayordomo), contra algunos mayordomos de la Cofradía de la Sangre, donde se exponía una petición para que se alzara el embargo solicitado por Francisco Mas, con el fin de poder hacer efectivo el primer plazo, de cuatro, de 250 reales de plata por la obligación contraída con Nicolás de Bussy, debida a la hechura de cuerpo entero de Jesucristo, a la que Francisco Mas fue el que principalmente se ofreció.3 Unos días después, se volvía insistir sobre este asunto, el 26 de septiembre de 1693, en el memorial de Francisco Mas:4
declarando que le debe la cofradía 2179 reales vellón y que ha convenido con los demás mayordomos en que se le pagarán 1800 de las limosnas que se recojan en 1694 y que se alce el embargo de dinero y seda para pagar 350 reales a Nicolás de Bussy por el primer plazo de la hechura de cuerpo entero de Jesucristo.
Con posterioridad, y de nuevo en el Archivo histórico de la Cofradía, con fecha de 12 de abril de 1699, se recogía documentalmente otro compromiso de pago a Nicolás de Bussy por su talla del Cristo de la Sangre y el paso del Ecce Homo.5
A comienzos del siglo XVIII, la Riada que se produjo el 25 de septiembre 1701, derribó el puente de madera que atravesaba el río Segura, por lo que los mayordomos aprovecharon para trasladar enseres e imágenes al centro de la ciudad. Concretamente, se depositó en Santa Eulalia el paso del Ecce-Homo; el Cristo de la Sangre fue al Convento de San Antonio, mientras la Negación de San Pedro estuvo en la clausura de este mismo convento.6
Sin embargo, pocos meses después, ante la insistencia del regreso de las imágenes de la Archicofradía de la Sangre por los carmelitas, algunos mayordomos se las llevaron furtivamente y de noche al Convento de La Merced; en concreto, el 25 de mayo de 1702, como fielmente se describe en el Archivo de la Archicofradía.7
A partir de entonces, las relaciones entre carmelitas y cofrades se agravaron, comenzando un pleito originado principalmente porque los frailes alegaban que las imágenes de la procesión eran todas suyas y que la Cofradía no tenía entidad jurídica, aludiendo la carencia de Constituciones. De hecho, el 26 de mayo de 1702, Diego Cintas Escámez, en nombre del Convento del Carmen, cuyos frailes le habían concedido todos los poderes dos días antes, solicitaba que se restituyeran las imágenes desde La Merced al Carmen.8
Al día siguiente, 27 de mayo de 1702, se ordenaba a los mercedarios que notificaran a los mayordomos de la Sangre que dentro del día de la notificación, entregasen las imágenes al cura de Santa Eulalia, don Juan Antonio Valenciano, bajo pena de excomunión mayor canónica. Ese mismo día, el citado párroco se constituyó depositario de las imágenes que fueron llevadas desde La Merced a Santa Eulalia por los mayordomos de La Sangre.9 El 13 de enero de 1703, se hizo inventario en Santa Eulalia de las imágenes de la Archicofradía depositadas en la iglesia donde constaban un Jesús Nazareno, Ntra. Sra. de la Soledad, un San Pedro, un Cristo de la Sangre, un Ecce Homo, cuatro figuras de niños, una figura de Pilatos, y un «judío en forma de armado».10 Un mes más tarde, el 9 de Febrero de 1703, declaró Nicolás de Bussy durante el pleito con los Carmelitas, donde el escultor manifestaba que las imágenes que había realizado eran propiedad de la Cofradía.11
Aún, en 1704, en el Acta del 8 de Junio, se detallaban algunas alhajas empeñadas «en quinze escudos de plata que fueron para pagar a D. Nicolas de busi escultor que hizo las imaxenes de dicha Cofradía sobre que es el pleito; en el ultimo plazo y paga que se hizo al susodicho por escutar costas y gastos, porque no executase a dicha Cofradía […]»12
Pasados algunos años, una vez restituidas las relaciones con los carmelitas, en 1744, la cofradía se encargó de construir y decorar el retablo y nueva capilla en la iglesia del Carmen para la digna colocación del Cristo de la Sangre, celebrándose misa y predicación de Juan Martí, religioso carmelita, el día 24 de febrero de 1788. El retablo fue ejecutado por el tallista don Diego García, por el que cobró 3000 reales de vellón, con toques decorativos propios de finales del barroco, mesa de altar y frontal, tallados al gusto de Luis XV, dos pilastras y cornisamento de orden compuesto y dos recuadros bien tallados. Ante la capilla, las pinturas de arquitectura fingida realizadas por Paolo Sistori sobre la bóveda, representaban algunos símbolos alegóricos a la imagen, destacando el cáliz.
Todos los datos anteriormente mencionados se refieren a la historia de la imagen, pero la primera descripción valedora de un mayor conocimiento del paso nos la aportaba el erudito don Javier Fuentes y Ponte, en su libro España Mariana, dedicado a la provincia de Murcia, en el que detallaba en su parte tercera, editada en 1882, cómo era la obra al describir cada una las capillas de la Iglesia del Carmen, en este caso la segunda por la izquierda:13
ha desprendido de la cruz sus dos pies, y adelanta la pierna izquierda como andando: los brazos los tiene clavados en la cruz, que tiene cuatro ráfagas angulares, y el ramal de ésta se apoya oblicuamente descansando en la agobiada espalda y en la peana: la cabeza tiene un aspecto estraño y altamente espresivo dirigiéndose al espectador: delante de la estatua al lado izquierdo, hay de pié un niño de 1m.52 de altura, con un cáliz que recibe en él una madeja de seda roja que parte de la herida del costado figurando la sangre, y otros cuatro niños hay del mismo tamaño, uno en cada estremo de la peana, los que tienen tambien calices, recibiendo cada uno su hebra de seda de aquel color de sangre, saliendo dos de ellas de cada mano del Señor: la espresion de estos niños es muy tierna y contristada.
Más adelante, en la quinta parte de España Mariana, publicada en 1884, describía la procesión con todo lujo de detalles, aportando datos más precisos referentes al Titular, y su puesta en escena:14
Paso de el Señor de la Preciosísima Sangre. Ya al describir la segunda capilla izquierda en la Iglesia del Carmen queda descrita la Imagen, que á sus piés, además de los 5 angeles niños que recojen en cálices la sangre del costado, y los 4 veneros, dos de cada una de las manos, van otros 4 niños en la Plataforma, sosteniendo atributos pasionarios, dicha plataforma está iluminada por 86 belas resguardadas por bombas de cristal.
Pocos años más tarde, en 1897, otro gran escritor, don Pedro Díaz Cassou, relataba en el libro Pasionaria Murciana la singularidad de la representación simbólica de esta obra, y también aludía a esos angelitos que acompañaban al Cristo, con la siguiente aclaración:15
De la llaga del costado sale un verdadero raudal, que un ángel-niño recoge en un cáliz; y cuatro ángeles más, en los extremos de la peana, reciben cuatro surtidores de roja sangre que, saliendo de las heridas de las manos, van á caer á otros cálices.
En una ampliación adjunta, añadía con posterioridad en el mismo ejemplar, el autor resaltaba un hecho relevante que sí pudo cambiar en cierta medida la originalidad iconográfica de la obra:16
Al buen gusto y sentido artístico de su actual Camarero, D. Joaquín García García, debió quizás parecer mucha tanta sangre, y fueron suprimidos los cuatro surtidores de las manos, que recogían en cálices los ángeles de las esquinas.
Seguidamente, debido al mismo camarero del Cristo y presidente de la cofradía, don Joaquín García, el paso estrenaba trono realizado por José Martínez, en 1899; más acorde a las exigencias y gustos del momento. A partir de entonces, algunas fotos realizadas al paso, desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil, revelaban la belleza del conjunto, pero no mostraban esos angelitos, salvo algunas más detalladas, que se reducían a un primer plano del Cristo con el ángel sentado sobre la columna que recogía la sangre del costado. Tampoco la procesión filmada por Val Omar permitía apreciar los detalles del paso, siendo de gran valor documental pero insuficiente para un desfile que transcurría en la noche Miércoles Santo.
Ante la oportuna solicitud, con fecha de 9 de febrero de 1933, desde secretaría del Obispado, se dirigía una carta al presidente de la Hermandad Santo Cristo de la Preciosísima Sangre, don Braulio Rey Larramendi, concediendo el permiso para ubicar al Cristo de la Sangre para su veneración en la capilla a la derecha del Altar Mayor.17
Tan solo tres años más tarde, agravada la situación ante el inminente peligro que vivía el país a comienzos de 1936, concretamente el 20 de febrero, Antonio Conejero, secretario del Obispo de Cartagena, daba traslado de un decreto donde autorizaba a conservar en lugar seguro al Santísimo Cristo de la Sangre.18 Inmediatamente, el 24 de febrero de 1936, Saturnino López Valcárcel, presidente de la Cofradía, comunicaba al obispo de la Diócesis que habían trasladado la imagen del Cristo de la Preciosísima Sangre a casa del mayordomo de cultos, Antonio Marín Orozco, con el fin de evitar su profanación sacrílega, por lo que solicitaba permiso para celebrar el Quinario con exposición mayor del Santísimo Sacramental.19 Sin embargo, un mes después, el 20 de marzo de 1936, la cofradía comunicaba a Ramón Jiménez que el día 24 de marzo, desde las 8 a las 12 mañana, se celebrarían misas cada media hora en el altar del Titular de la cofradía, por el alma de su difunto padre.20
De este hecho, se desprende que el Cristo habría regresado a su capilla; y por desgracia, con el estallido de la Guerra Civil Española la totalidad del paso sufrió la sinrazón del momento, salvándose tanto el Cristo como los angelitos pero en un estado muy lamentable. Según relatan los testigos presenciales, partieron la imagen en unos treinta trozos, que fueron recogidos por el escultor Clemente Cantos, arriesgando su vida al ponerle una pistola en la cabeza, a pesar de lo cual consiguió llevárselos. La reconstrucción del cuerpo decapitado del Cristo fue llevada a cabo por el escultor Juan González Moreno, trasladándolo al Museo Provincial, cuya entrada se efectuó el 5 de septiembre de 1936. Por desgracia, la artística cruz y trono fueron también destruidos. Aproximadamente, un año después, se destinaba para su mayor seguridad a la Catedral, el 19 de diciembre de 1937, junto a otras obras artísticas de relevancia.
Una vez finalizada la Guerra, el 15 de julio de 1939, se envió una minuta de El oficio al Apoderado General del Servicio de Recuperación del Tesoro Artístico Nacional en la provincia de Murcia, para que entregara la imagen de Cristo de la Preciosísima Sangre, al objeto de proceder a su urgente restauración, según acuerdo de su Junta de Gobierno.21
Antes de finalizar el año, en la prensa murciana, se publicó un artículo firmado por Marco, en diciembre de 1939, donde desvelaba con precisión cómo se salvó la cabeza del Cristo de la Sangre, tras destrozar las turbas la imagen. Cuenta cómo la cabeza fue objeto de juego por unos niños que le daban patadas, y cuando se dirigían hacia la calle Floridablanca, una señora llamada Encarnación Hernández García, apodada «la Tita», les ofreció una peseta y un kilo de melocotones, a lo cual accedieron. La tuvo un tiempo protegida en su casa hasta que se la llevó a su amiga Dolores Marín Martínez, que la escondió en un hueco abierto en la pared de una habitación. Pasada la guerra, la entregaron al párroco, don Mariano Aroca, quién sin saber de lo que se trataba, la entregó a la Junta del Tesoro Artístico de Murcia para la Exposición de Arte Mutilado, dónde se sospechó de su origen, y se adjuntó al cuerpo en el Museo Provincial.22 En Acta de Junta Directiva del 2 de enero de 1940, el Señor Presidente don Ramón Martínez García, expuso que se había entrevistado con Sánchez Lozano:
cuyo señor se manifestó a la ponencia en un sentido francamente espléndido y desinteresado en cuánto a la parte económica, añadiendo que desde luego comprometía a la restauración, poniendo en esta obra de gran importancia todo su empeño y todo su amor al arte que cultiva, para que su obra se destacara de lo rudimentario, ya que el artista pensaba poner todo su entusiasmo en la obra que se le había encomendado. Siguió exponiendo el Señor Presidente que también trataron de recabar del artista de que se hace mención, el importe aproximado que llevaría por la restauración, y que a esta pregunta le contestó: que eso era lo de menos, que una vez hecha su obra, que la Junta pusiera su precio, ya que este concepto era lo que menos le interesaba, y sí sentía verdadero interés en hacer la restauración. La Junta vio con gusto el comportamiento del Señor Sánchez Lozano por su altruismo y quedó autorizada la ponencia para ultimar este asunto con el referido artista y que cuanto antes se empezara a realizar la restauración.
De hecho, consta que la imagen del Cristo fue restaurada por este escultor, con la intención de que saliera de nuevo en procesión, cómo así fue en el año 1941, y en cuya ocasión el paso se completó con uno de los angelitos que se encontraba en uno de los ángulos del trono. La intervención comenzó de inmediato, y es evidente el empeño y buen resultado del trabajo ejercido sobre todo en la cabeza calcinada, realizar el anclaje de la cruz en la espalda, y cerrar la caja de la escultura. Cabría añadir cómo dato curioso y posiblemente de orgullo por parte del restaurador, el hecho de que inscribiera en el interior de la imagen «Sanchez lozano me restauró 1940/los rojos me destrozaron», tal y como se descubrió con ayuda del endoscopio al restaurar la imagen en el Centro de Restauración de la Región de Murcia, en el año 2003.23
Los ángeles del Cristo custodiados en el Museo Provincial durante la Guerra Civil, entre los que me constan tres de ellos, según aparece en el registro de salida del actual Museo de Bellas Artes de Murcia, regresaron 12 de junio de 1940, junto a las demás obras y enseres solicitados por la Archicofradía.
Una década más tarde, el 11 de junio de 1949, don Diego Sánchez Jara, envió al Presidente don Julián Pardos una carta dónde explicaba cómo consiguió la Cédula encontrada en el interior de la imagen del Cristo, y cuyo texto escrito a máquina reproducía fielmente.24 Aparecido este documento durante la restauración llevada a cabo por González Moreno; fecha de ejecución de la obra quedaba así corroborada al datarse y firmarse el 27 de diciembre de 1693; a lo cual habría que añadir el gran valor histórico y devocional que supone su lectura y hallazgo.25
Las siguientes noticias relacionadas con el Cristo de la Sangre se referían paradero de los ángeles, localizadas en acta de la Junta directiva de la Archicofradía de la Sangre, del 17 de octubre de 1953, en el que se decía literalmente en un extracto de la misma:26
Se da cuenta a esta Archicofradía por los Sres. López Jiménez y de los Reyes, del acto de generosidad de nuestros Mayordomos de Honor, Sres. Orts Román y Marín de Espinosa, de ceder dos Ángeles debidos a la gracia de don Nicolás de Bussi, y que con anterioridad figuraron como complemento de nuestro excelso Titular, convenientemente restaurados. Se acuerda dar las gracias por oficio a dichos Señores, a la vez de comunicarles entusiasmo que ha causado tan generoso acto en nuestra corporación por ofrecimiento.
Por desgracia, y por motivos no aclarados, su regreso no se hizo efectivo, cual se corrobora con la reincidencia que sobre este asunto se publicó veinte años más tarde, en 1973, en la revista Los Coloraos editada anualmente por la Archicofradía de la Sangre, en la que el Mayordomo de Honor y especialista en Historia del Arte, don José Crisanto López Jiménez, detallaba en un artículo de forma muy explícita la ubicación y personas que guardaban estas pequeñas esculturas. Y decía asi:27
Subsisten los cinco ángeles portadores de calices recogiendo la Sangre de sus Cinco Llagas. El que no ha dejado de acompañarle. Otro, figura en la colección de Juan Orts Román, de Elche; don José Hernández Mora, guarda un tercero en su museo doméstico; otro lo posee, también muy legítimamente, el Dr. don Alfonso Marín de Espinosa, y el quinto lo custodiaba el Rvdo. Monseñor don Mariano Aroca, párroco del Carmen.
El mismo autor, López Jiménez, volvió a reincidir en este asunto en la revista Los Coloraos del año 1976, pero en un artículo dónde varió ligeramente el texto y destino de los ángeles:28
Cristo vertiendo el Néctar Preciosísimo en cálices y recogido por los cinco ángeles esculturados, que se conservan entre archicofrades y amantes del Cristo y estudiosos de nuestra imaginería: uno va unido a la imagen, y los restantes en poder de don José Hernández Mora, Dr. Alfonso Marín de Espinosa y Sres. Orts Román (Elche, Huerto del Cura).
A pesar de conocer estos detalles, es constatable que estos ángeles todavía no han regresado junto al Cristo de la Sangre.
Tras años de profunda devoción y puntuales salidas en procesión, el de marzo de 1992, fue restaurado el Titular, tras ser solicitado a ocupar lugar de relevancia en el Pabellón de Murcia, durante la Exposición Universal de Sevilla.
De nuevo, en 2003-2004, se intervino la imagen en el Centro de Restauración de Verónicas, perteneciente a la Comunidad Autónoma, donde diferentes análisis verificaron la autenticidad de la cabeza del Cristo cómo de Bussy; aclarando esas posibles dudas surgidas ante el destrozo ocasionado, y la aparición de la cabeza decapitada tras la Contienda.
En la actualidad, sigue recibiendo culto en su capilla de la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora del Carmen, y saliendo en procesión cada Miércoles Santo por las calles de la ciudad de Murcia.
APÉNDICE
1693, diciembre, 27. Murcia, Cédula aparecida en el interior del Cristo de la Sangre (AHASM).
En Nombre detoda la Santísima trinidad padre hijo y espiritusanto y María su O Madre consebida sin culpa. dulcísimo Jesús Mío Suplicoos por los divinos Misterios de la Santísima Trinidad y porlos de vuestra Sacrosanta pasión y Muerte favorecer y oir mi súplica que seáis servido alumbrarme en el conocimiento de Vuestro divino amor para vivir y morir en vuestra gracia perdonándome los herrores de mi ignorante vida tan dolorido en mi memoria que conozco desmerecer perdón de vuestra grande Misericordia, pero Señor y Criador dios mío apelo a vuestra divina piedad y amor que tenéis a los pecadores como yo, Suplicándoos olvidéis los siegos herrores de mi vida y me perdonéis las ofensas que siego cometí contra vos bondad Infinita y me admitáis piadoso a los Méritos de vuestra Sagrada pasión paraque os vea alaora demi muerte consemblante Misericordioso Para morar mi alma en alabanza vuestra entre los bienes aventurados para siempre y en esta vida favoreserme de Ciencia para las cosas destas imágenes vuestras que ago para consuelo de vuestros devotos y que todas las oraciones de aellas os fuesen presentadas os obligan en esllas esta mi Intención y Ruego para que y por ellas y este Ruego presente salvéis ami alma y la llevéis al Cielo y vuestra morada para siempre os amo y adoro con quantas potencias y sentidos meavéis dado todo os lo ofresco dios mío y Jesús mío ofresiéndoos por mi Intercessora a vuestra Sacrosanta Madre Santísima llena de vuestra divina gracia entre todas las criaturas escojida de la Santísima Trinidad desde al eterno por todos los dones y gracias quetuvo de vuestro divino poder y amor y saber suplicando la eneste Memorial me escuche Me atienda y apatrocine alos pies rendidos de vuestra Magestad para que resiba de Su amparo y de vuestra divina bondad gran perdón demis culpas astaoy y en adelante Nuevo asierto para Morir en vuestros brasos dios mío Sr todo poderoso ymisericordioso me ajudáis en las ciencias y me libráis de los enemigos demi alma como de los hombres Malos para vivir en vuestra pas y agrado me alumbréis en la Ciencia que sabéis y me permitáis la ponga por obra y asierto y bue huso en ella a vuestro servicio y en lo procures y mis parientes y seáis servido llevarlos atodos al Cielo mi padre, madre y aquellos hermanos y hermanas mi muger y demás parientes acordándoos desta puore esclava que hecomprado y está en mi poder para que la aiudéis en sacarla con una sentella de Vuestra divinagracia dela oscuridad turquesca y ami Rendido Ruego Seáis servido llamarla al bautismo y serviros de corasón para llecar su alma alcielo y vuestra divina presencia alafín de los días esto todo repetido consestas letras os suplico postrados con los demás beneficios de vuestro divino amor y misericordia Resibiendo vuestra Santa bendición depositándolo en esta divina imagen y 27 diziembre año 1693.
Esclavo de Vuestra divina Magestad.—D. Nicolás de Bussy.
CITAS
1 Archivo Histórico Archicofradía de la Sangre de Murcia, en lo sucesivo AHASM, caja I, 6, fol. 227v, Proceso judicial del convento del Carmen contra la cofradía de la Sangre.
2 Ibíd.
3 AHASM, caja I, 1, fol. 12v, Proceso ejecutivo a petición de Francisco Mas contra Juan Bautista Martínez y otros mayordomos de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1693-07-11/1693-09-26).
4 Ibíd., 1, fol. 15.
5 AHASM, prot. 2008, fol. 62, Obligación de Antonio de Lisa y otros a favor de Nicolás de Bussy.
6 AHASM, caja I, 6, fol. 1, Proceso judicial del convento del Carmen contra la cofradía de la Sangre.
7 Ibíd., fol. 33.
8 Ibíd., fol. 31.
9 Ibíd., fol. 36.
10 Nicolás de Bussy. Un escultor europeo en España. Tercer centenario de su muerte (1706- 2006), Murcia, Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca, 2006, pág. 266.
11 Ibíd., págs. 270 y 271.
12 Ibíd., págs. 188 y 189.
13 Javier Fuentes y Ponte, España mariana. Provincia de Murcia. Parte tercera, (reimpresión), Murcia, Fundación Centro de Estudios Históricos e Investigaciones Locales de la Región de Murcia, 2005, pág. 12.
14 Ibíd., págs. 36 y 37.
15 Pedro Díaz Cassou, Pasionaria murciana. La Cuaresma y la Semana Santa en Murcia, (Reimpresión) Murcia, Real Academia Alfonso X el Sabio, 1980, pág. 141.
16 Ibíd., pág. 262.
17 AHASM, caja IV, 76, 1933, Oficio del secretario del Obispado de Cartagena al presidente de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
18 AHASM, caja IV, 200, 1936, Oficio del secretario del Obispado de Cartagena al presidente de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
19 AHASM, caja 1V, 201, 1936, Minuta de solicitud del presidente de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo al obispo de la Diócesis de Cartagena.
20 AHASM, caja IV, 239, 1936, Minuta de oficio de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo a Ramón Jiménez.
21 AHASM, caja IV, 284, 1939, Minuta de oficio de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo al apoderado general del Servicio de Recuperación del Tesoro Artístico Nacional.
22 Nicolás de Bussy. Un escultor europeo…, op. cit., págs. 300 y 301.
23 Cristo de la Sangre. Nicolás de Bussy. La imagen restaurada, Murcia, Concejalía de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Murcia, 2004, pág. 16.
24 Vid. Apéndice.
25 Nicolás de Bussy. Un escultor europeo…, op.cit., págs. 186 y 187.
26 AHASM, caja VII, L. 3, pág, 19, 1953, Acta de Junta directiva de la Cofradía de la Preciosísisma Sangre de Nuestro Señor Jesucristo celebrada el 17 de octubre de 1953.
27 José Crisanto López Jiménez, «Archicofradía eucarística de la Preciosísima Sangre. Recuerdos angélicos. Por el arte se llega a Dios», Miércoles Santo, Los Coloraos, n° 25, Murcia, Archicofradía de la Sangre, 1973, pág. 12.
28 José Crisanto López Jiménez, «De Miguel Ángel a Nicolás de Bussy», Los Coloraos, nº 28, Murcia, Archicofradía de la Sangre, 1976, pág. 6.
BIBLIOGRAFÍA
CERVANTES GÓMEZ, Salvador (coordinador), Real, Muy Ilustre, Venerable y Antiquísima Archicofradía de La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Catálogo documental, Murcia, Archivo Histórico Provincial de Murcia, 2004, recurso electrónico.
DÍAZ CASSOU, Pedro, Pasionaria murciana. La Cuaresma y la Semana Santa en Murcia, reimpresión, Murcia, Real Academia Alfonso X el Sabio, 1980.
FUENTES Y PONTE, Javier, España mariana: Provincia de Murcia, Lérida, Imprenta Mariana, 1880-82-84.
LOPEZ JIMENEZ, José Crisanto, «Archicofradía eucarística de la Preciosísima Sangre. Recuerdos angélicos. Por el arte se llega a Dios», Los Coloraos, núm. 25, Murcia, Archicofradía de la Sangre, 1973. —«De Miguel Ángel a Nicolás de Bussy», Los Coloraos, núm. 28, Murcia, Archicofradía de la Sangre, 1976.
VV.A.A., Cristo de la Sangre. Nicolás de Bussy. La imagen restaurada, catalogo, Murcia, Concejalía de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Murcia, 2004.
VV.AA., Nicolás de Bussy. Un escultor europeo en España. Tercer centenario de su muerte (1706-2006), catálogo de la exposición, Murcia, Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca, 2006.
