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INSIGNIA DE ORO DE LA ARCHICOFRADÍA

 

 

"No hay problema" . "Claro que sí". "No te preocupes, está resuelto ". Estas amables palabras las oyen, las oímos, cuantos cofrades de la Archicofradía del Cristo de La Sangre, de Murcia, visitamos nuestra Sede en los últimos quince años. Es la cara amable de nuestra Institución. Siempre te recibe con una sonrisa, aún en aquellos momentos previos a la Semana Santa, donde la tensión, los nervios y la zozobra, forman parte de nuestra particular liturgia. Nunca pierde el control y su serenidad es contagiosa, balsámicamente contagiosa. Es el alma de la Archicofradía. Conoce todos los entresijos de la misma. Y todos acudimos a ella en la confianza de que resolverá ese problema que no hemos sido capaces de resolver nosotros mismos. Y la dificultad se torna en solución. Y la ilusión, en espléndida realidad.


Trabajadora incansable, tiene la facultad de organizar administrativamente la Cofradía, guiar magníficamente las visitas al Museo y realizar un riguroso trabajo de investigación, fruto del cual dan fe las múltiples publicaciones y conferencias que jalonan su bagaje intelectual.


Esposa de nazareno ejemplar y madre de dos preciosas criaturas, cuyo ato de acristianar fueron dos túnicas nazarenas confeccionada por ella misma.


Todos los que tenemos la fortuna de conocerla, sabéis que hablo de Inmaculada Alcántara. Y ayer, la Junta Directiva de la Archicofradía, le concedió unánimemente la concesión de la mayor distinción de la misma: La Insignia de Oro, que lucirá con toda justicia y merecimiento.


Enhorabuena buena, Inma.


Carlos Valcárcel Síso

Presidente